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Sirviendo en Bombay — Uno de los tiempos más felices de mi vida

En anticipación al cuadragésimo aniversario de la apertura del templo de Juhu, Rasa-sundari dasi escribió acerca de haber prestado servicio allí:

Rasa-sundaris-Initiation-in-Juhu-300x300Servir a Guru Maharaja en Bombay de 1990 a 1992 fue a veces un verdadero desafío, porque apenas teníamos instalaciones.

Al comienzo solo éramos tres, aún no iniciados: Bhakta Juan, Bhaktin Manju y yo, Bhaktin Flor.

Se cocinaba en el segundo piso en una pequeña cocina conectada al Instituto Bhaktivedanta. Guru Maharaja siempre tomaba su prasadam en su oficina, y como le gustaban los chapatis calientes, los hacíamos en el segundo piso y luego íbamos corriendo por el pasillo con ellos, uno por uno, a la oficina.

En aquella época no había teléfonos móviles, así que pasábamos mucho tiempo tratando de encontrarnos para hacer llegar los mensajes.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó poder ir con él a visitar a todos esos maravillosos devotos que estuvieron durante la presencia de Srila Prabhupada: la Sra. Nirmala Singhal, el Dr. C. P. Patel, el Sr. P. L. Sethi, Srimati Sumati Morariji. Todos recibían a Guru Maharaja como si fuera un hijo perdido hacía mucho tiempo que finalmente había llegado a casa.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó ser testigo de cómo él se entregaba por completo a todas y cada una de las personas que deseaban verlo; y todos querían verlo. Él nunca mostró ninguna preocupación por sí mismo, si había comido, descansado o tenido algún tiempo para sí mismo.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó ser los tres primeros afortunados devotos que recibimos iniciación de él bajo la amorosa mirada de Sri Sri Radha-Rasabihariji, y nos convertimos en Vrindavan das, Janaki devi dasi y Rasa-sundari dasi.

Después de nuestra iniciación, Guru Maharaja nos permitió colectar guru-daksina delante del restaurante. Al final del día, cuando Vrindavan das le dijo a Guru Maharaja que debido a su servicio no había podido colectar nada y no tenía nada que darle, Guru Maharaja lo miró y dijo: “No tienes que preocuparte por eso —ya me has dado tu vida—”.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó poder verlo muchas mañanas en el altar haciendo el mangala-arati para Sri Sri Radha-Rasabihariji.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó verlo supervisar muy expertamente la limpieza y el mantenimiento de las habitaciones de Srila Prabhupada. Él quería que nosotros, los devotos, hiciéramos la limpieza y todo lo demás allí.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó verlo ir casi todas las mañanas después del mangala-arati a las habitaciones de Srila Prabhupada y cantar sus rondas allí.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó conocer y servir a muchos de sus maravillosos hermanos y hermanas espirituales que habían servido junto con él durante la presencia de Prabhupada, y ver el amor que todos ellos tenían por él.

Servir a Guru Maharaja en Bombay significó entender que no somos este cuerpo, cuando después de diez o doce horas de intenso servicio caías en la cama, con el cuerpo completamente agotado y el alma completamente feliz, queriendo hacer más.

¡Servir a Guru Maharaja en Bombay fue uno de los tiempos más felices de mi vida!

—Rasa-sundari dasi