Sridhar Swami y Mayapur

Panca-tattva-Installation-Abhiseka

Sridhar Swami y Mayapur 2

El Templo del Planetario Védico en Mayapur (TVP) en construcción, recientemente abrió una oficina en el templo de ISKCON Juhu, Hare Krishna Land en Mumbai. En honor a la ocasión y para promover la causa, quiero compartir un extracto adaptado de mi artículo “Recuerdos de Sridhar Swami” en mi libro Muchas Lunas.

En noviembre de 2003, el fiel discípulo de Srila Prabhupada, Sridhar Swami, me llamó por teléfono desde Bombay y me dijo que planeaba ir a Vancouver en abril, por un período de cuatro a seis meses. Pero poco tiempo después, envió un correo electrónico diciendo que había sido diagnosticado con cáncer hepático, y que iba a Vancouver inmediatamente para ver si podía recibir un trasplante de hígado, que era su “única esperanza”.

Allí las pruebas revelaron que el cáncer se había extendido más allá del límite permitido para los trasplantes, así que su “única esperanza” se desvaneció, y parecía que pronto iba a abandonar el cuerpo.

Llamé a Maharaja desde Santa Bárbara, y finalmente me contacté con él a través de su teléfono celular. “¿Dónde estás?”, le pregunté. “Estoy de compras”, respondió. Parecía estar tan alegre como siempre; pero luego confirmó mi peor temor: “El médico dice que podría partir en cualquier momento. Llámame más tarde; tenemos que hablar”.

Después de ello hablábamos todos los días, generalmente dos veces al día; y tuvimos conversaciones maravillosas. Luego surgió la pregunta de si él debería ir a Mayapur, y cuándo. Decidió que iría a Mayapur, y llegó a la conclusión de que debía ir lo antes posible.

Él dijo que tenía tres deseos: “Sólo quiero sobrevivir hasta llegar a Mayapur. Después, si es posible, quiero vivir para ver el Panca-tattva instalado. Y luego, si es posible, quiero vivir hasta Gaura-purnima. Y entonces,  lo que sea”. (Se refería, por supuesto a: “Y entonces, lo que Krishna quiera”.) No se sabía cuántos viajes podría soportar el cuerpo debilitado de Maharaja, pero con estos tres deseos en su corazón, voló a Londres, luego a Kolkata y finalmente llegó a Mayapur.

Yo quería hablar con Maharaja todos los días, pero con la diferencia horaria y todas las dificultades en lograr comunicación con Mayapur, sólo conseguimos hablar más o menos cada tres días. La última vez, dos días antes de que partiera, él estaba teniendo un buen día. El día anterior había pasado un mal día, pero la noche previa le habían dado medicación adicional. Así que cuando hablé con él la última vez, estaba teniendo un buen día y tuvimos una de las mejores conversaciones que he tenido con alguien en toda mi vida. Hablamos principalmente sobre el proyecto de Mayapur y la misión de Srila Prabhupada. Es algo que verdaderamente apreciaré toda mi vida —la experiencia y las lecciones contenidas—.

Eso fue el jueves, 11 de marzo. Al día siguiente, el viernes, instalamos las hermosas Deidades de bronce de Gaura-Nitai en nuestro ashram en Carpintería. Habían llegado de Vrindavan, y habían sido encargadas originalmente por madre Kirtida para Tamal Krishna Goswami. Sentí que su venida también era parte de la misericordia de Sridhar Swami, porque él deseaba fervientemente que se distribuyeran las glorias del Panca-tattva y que se construyera el gran templo para ellos en Mayapur. Así, habían llegado dos representantes del Panca-tattva, y sentí que Su llegada era su deseo.

El jueves le había dicho a Maharaja: “No sé si podré volver a llamarte antes, pues las Deidades han llegado y las instalaremos el viernes por la tarde, y por tu misericordia intentaremos servir a Ellos y Su dhama”. Y ahora, cada vez que miro Sus bellas formas y atractivos rostros, siento que tenemos que hacer algo por Ellos —tenemos que construir Su maravilloso templo, como siempre me lo recordaba Sridhar Swami—.

Creo que ésta puede haber sido la principal contribución de Maharaja en los últimos años, al menos para mi servicio: inculcó en mí,  y en nuestro movimiento, la importancia del proyecto de Mayapur, el “maravilloso templo” (adbhuta mandira) que Nityananda Prabhu había deseado para el servicio de Caitanya Mahaprabhu, y que Bhaktivinoda Thakura había imaginado. (Un día, mientras Srila Bhaktivinoda Thakura estaba cantando japa en el balcón de su casa en Godruma-dvipa, miró a través del río Jalangi hacia Mayapur y tuvo la visión de una ciudad trascendental con un magnífico templo alzándose al medio como una montaña.) Maharaja dedicó toda su vida a Srila Prabhupada, y creo que él sintió que éste era uno de los deseos principales de Srila Prabhupada por cumplirse. Y él sentía que nosotros teníamos que hacerlo; beneficiaría a toda la sociedad y al mundo entero. Citaba a Ambarisa Prabhu: “Ésta será la marea que hará que todas las embarcaciones se eleven”. Así que, aunque Sridhar Maharaja nos dejó tantos legados maravillosos en sus actividades y cualidades personales, creo que un legado que puede servir para unir el movimiento y cumplir con uno de los principales deseos de Srila Prabhupada, es su inspiración para impulsar la construcción del gran templo en Mayapur.

Cuando yo era un devoto nuevo, tal vez menos de dos años en el movimiento, un día me acerqué a Srila Prabhupada mientras recibía su masaje en la terraza del templo en Calcuta. “Srila Prabhupada”, dije, “he estado pensando en lo que más le complace”. Srila Prabhupada era tan puro, que tomaba cada palabra en su corazón. Respondió: “Sí”. Le dije: “Las dos cosas que parecen complacerle más son la distribución de sus libros y la construcción del gran templo en Mayapur”. Srila Prabhupada sonrió con gran aprecio y dijo: “Muchas gracias”.

Esas eran las dos estrategias principales de Srila Prabhupada para difundir la conciencia de Krishna, y Sridhar Swami le ayudó en ambas. En sus inicios, Sridhar Swami sirvió de instrumento en el desarrollo de la distribución de libros en Norteamérica. Y en sus últimos años, estuvo muy involucrado en el proyecto de Mayapur, en la planificación y recaudación de fondos para el gran templo. Y por la misericordia de Maharaja, en Gaura-purnima, frente a las Deidades del Panca-tattva en Laguna Beach, recibí la inspiración: “Ahora es el momento para Mayapur. Sridhar Swami lo comprendió hace tiempo. Ahora es el momento para que tú [yo] igualmente te unas a este esfuerzo”. Y eso fue importante para mí de otras maneras también, para dejar atrás el pasado: “Perdonar y olvidar. Ahora trabajemos juntos por Mayapur, por Sridhar Swami, por Srila Prabhupada, para construir el maravilloso templo”.

Cuando le pregunté a Sridhar Swami cómo podía ayudar, me pidió que hablara sobre mis experiencias con Srila Prabhupada relacionadas a Mayapur. En 1973, cuando Srila Prabhupada llegó a Calcuta desde Inglaterra, él estaba muy contento y entusiasmado con Mayapur. Tamal Krishna Goswami había obtenido el primer terreno, nosotros habíamos celebrado allí el primer festival de Gaura-purnima, y entonces Srila Prabhupada había llegado con el proyecto para el primer edificio. Hubo una discusión detallada, y al final Srila Prabhupada dijo: “Si construís este templo, Srila Bhaktivinoda Thakura vendrá personalmente para llevaros a todos de vuelta a Dios”.

Ahora pienso: “Ésta puede ser mi única esperanza, así que será mejor que me ponga a trabajar. Será mejor que construyamos el proyecto de Mayapur, porque no sé de qué otra manera voy a ir de vuelta a Dios”.

Su Santidad Swami Sridhar me ha dado una vida entera de trabajo en el servicio a Srila Prabhupada. Aunque maro jivo va va, vivir o morir es lo mismo para un devoto —y sin duda esto fue cierto de Maharaja—, mis sentimientos se encuentran mezclados. Pienso: “Él me ha dejado mucho servicio y me ha dado muchas instrucciones, así que tengo que quedarme y llevar a cabo su misión”. Pienso lo mismo acerca de Tamal Krishna Goswami. Aunque por una parte los echo mucho de menos y quiero estar con ellos, sobre todo pienso: “Ellos me dejaron tantas instrucciones; tengo mucho servicio que hacer por ellos aquí”.

Por supuesto, cuánto tiempo tenemos para hacer lo que nos han pedido —lo que ellos quisieran— depende de Krishna. Por lo tanto, debemos utilizar el tiempo que nos quede de la mejor manera posible —en conciencia de Krishna—.

Hare Krishna.

—Giriraj Swami

 

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