Visita de George Harrison a Juhu — Recordando y dando gracias

George-Harrison-Chanting-Hare-Krishna-in-VrindavanNunca olvidaré el momento en que escuché que George Harrison había fallecido, poco después del Día de Acción de Gracias en el año 2001. Mis fuertes sentimientos de separación me sorprendieron, y me hicieron pensar cuán importante y querido debía haber sido George para Srila Prabhupada y Sri Krishna. Y recordé mi corta experiencia con George en Bombay.

En 1974, George fue a visitar a Srila Prabhupada a Hare Krishna Land, en Juhu. Llevaba una kurta blanca, pantalones yogui blancos y una bolsa de cuentas lisa. Lo llevé a ver la propiedad, y alabó nuestra labor y alentó nuestros esfuerzos. A las doce y media escuchamos el sonido de la caracola para el arati raja-bhoga, y nos dirigimos a la pequeña cabaña que usábamos como templo, donde George eligió un par de kartalas y se puso a cantar con los demás devotos. Puri dasa, oriundo de Escocia, estaba haciendo el arati, y cuando se giró para ofrecer la lámpara de ghi a los devotos y vió a George, su mano empezó a temblar tanto, que pensó que la lámpara podía caérsele.

Después del arati, le dí a George un plato lleno de maha-prasada y lo acompañé al apartamento de Prabhupada para que se reuniera con él. Prabhupada lo saludó cariñosamente, y tras dejarlos juntos regresé a mi oficina.

«Prabhupada estaba detrás de su escritorio, con George frente a él —describió Kishor das más adelante—. Apenas recuerdo lo que se dijo, pero recuerdo el sentimiento de amor que intercambiaron entre ellos; era tangible. En realidad yo no entendía lo que significaba esa relación. Yo era joven, y allí estaba una gran estrella de rock y un devoto puro de Krishna, y yo ahí en alguna parte. Pero podía sentir ese intercambio de amor entre Prabhupada y George».

Unas dos horas más tarde, un niño rollizo de doce años de edad con gafas —el hijo de nuestro amigo y colaborador Pranjivan G. Valia, de la casa Hare Krishna en el complejo Juhu Vile Parle— fue a mi pequeña oficina en la parte posterior de la propiedad.

—Escuché que George Harrison está aquí —dijo.

—Así es —le contesté.

—Quiero verlo —afirmó.

—Bueno, no puedes. Está reunido con Srila Prabhupada.

Me miró fijamente evaluándome, y, concluyendo que no iba a llegar a ninguna parte, se dio la vuelta, se apresuró hacia las escaleras y bajó corriendo.

¡Oh, Dios!, pensé. Él va a tratar de encontrarlo. Así que bajé las escaleras rápidamente persiguiéndolo.

Atravesé corriendo hacia el siguiente edificio, y cuando llegué al segundo rellano, al apartamento de Srila Prabhupada, encontré la puerta entreabierta. El niño estaba de pie justo a la entrada, y más allá, George estaba sentado con las piernas cruzadas y la espalda erguida como un yogui —como un discípulo perfecto escuchando atentamente a los pies de su maestro—.

Con la repentina llegada del niño, Srila Prabhupada y George terminaron su reunión, intercambiando algunas palabras finales. George fue amable y apreciativo, Prabhupada fue bondadoso y afectuoso. Me molestó que el chico los había interrumpido, pero ellos lo tomaron con naturalidad. Tal vez era hora de que la reunión terminara; tal vez lo tomaron como el arreglo de Krishna.

Shyamasundar y yo acompañamos a George de regreso al templo para tomar darshan de las Deidades. Ofreció dandavats, completamente tendido en el suelo ante Ellas durante mucho tiempo, y luego se fue.

Al año siguiente, en una caminata matutina en Sanand, Gujarat, Srila Prabhupada recordó la reunión. «George es muy buen muchacho. Lo he observado; muy buen muchacho. Me lo mostró en Bombay; él vino a verme a Bombay el año pasado. Guarda a Jagannatha dentro de su bolsa de japa y canta rondas».

Yo y muchos miles —tal vez millones— de personas estamos agradecidos a George por todo su servicio a Srila Prabhupada y al movimiento de conciencia de Krishna, por hacer el santo nombre del Señor Krishna —el maha-mantra Hare Krishna— y los principios de la conciencia de Krishna muy accesibles a personas en todo el mundo, y por atraer a tantas almas a la supremamente atractiva Personalidad de Dios, Krishna.

Hare Krishna.

Vuestro en el servicio,
Giriraj Swami

 

 

 

 

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