Felices fiestas, 7 de diciembre

Happy holidaysEn Occidente es la temporada de fiestas, con la Navidad y Hanukkah por llegar. Como explicó Srila Prabhupada, el Señor viene a este mundo para iluminar a las personas con el conocimiento trascendental. A veces Él viene en persona y otras veces envía a Su hijo, a Su profeta o a Su representante, pero todos ellos vienen con el mismo mensaje. Hablan en diferentes idiomas según las circunstancias y la audiencia, pero la esencia del mensaje es la misma: Dios es grande; no somos más que pequeñas partes y parcelas de Dios, destinadas a servirle con amor; venimos de Dios, y estamos destinados a volver a Él.

Uno de los significados de Srila Prabhupada en la Bhagavad-gita tal como es contiene una declaración relacionada con los días festivos que la gente en Occidente va a celebrar:

«El avatara, o encarnación de Dios, desciende del Reino de Dios con el fin de llevar a cabo la manifestación material. Y esa forma en particular de la Personalidad de Dios que así desciende se denomina encarnación o avatara. Esas encarnaciones están en el mundo espiritual, el Reino de Dios. Cuando ellas descienden a la creación material, adoptan el nombre de avatara [Cc Madhya 20.263­–264]. Hay varias clases de avataras —tales como los purusavataras, los gunavataras, los lilavataras, los sakty-avesa avataras, los manvantara-avataras y los yugavataras—, todos los cuales aparecen por todas partes del universo en el momento programado. Pero el Señor Krsna es el Señor primordial, el manantial de todos los avataras. El Señor Sri Krsna desciende con el propósito específico de mitigar las angustias de los devotos puros, que están muy ansiosos de verlo en Sus pasatiempos originales de Vrndavana» (Gita 4.8, significado).

Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, el maestro espiritual de Srila Prabhupada, dijo que Jesucristo era un saktyavesa-avatara. Él aceptó que Jesucristo descendió a la Tierra desde lo alto; eso es lo que significa avatara. Y saktyavesa significa alguien que lleva consigo el poder del Señor. Así, él aceptó que Jesucristo descendió a la Tierra con el poder del Señor para predicar el mensaje de Dios. Y Jesucristo predicó prácticamente el mismo mensaje que el Señor Krishna en la Bhagavad-gita. Cuando en ocasiones le preguntaban a Srila Prabhupada acerca de Jesús, respondía: «En la Biblia, Jesús dijo que él era el hijo de Dios, y en la Bhagavad-gita, el Señor Krishna dice que Él es el padre de todas las entidades vivientes, así que no existe contradicción».

Jesucristo actuó como un maestro espiritual, o guru. El maestro espiritual enseña la ciencia de Dios, y cuando un discípulo se entrega a un maestro espiritual, el maestro espiritual acepta las reacciones pecaminosas del discípulo. Jesucristo realizó las mismas funciones en relación con sus seguidores o discípulos; les enseñó acerca de Dios y aceptó sus reacciones pecaminosas. En ocasiones los cristianos citan que Jesús dijo: «Nadie viene al Padre sino a través de mí». Esta declaración es algo controvertida en círculos académicos, se cuestiona la autenticidad de la atribución. En cualquier caso, Srila Prabhupada consideró que la verdad en estas palabras es que uno no puede acercarse al Señor directamente; uno puede acercarse al Señor sólo a través del representante del Señor, el maestro espiritual.

En cuanto a la idea de que Jesucristo aceptó los pecados o reacciones pecaminosas de sus seguidores, Srila Prabhupada expresó una preocupación: los seguidores deben abstenerse de pecar. Deben tener en cuenta: «Si peco, mi maestro espiritual tendrá que sufrir». Los cristianos en particular deben considerar: «Porque he pecado, mi maestro espiritual tuvo que sufrir. Así que ya no debo cometer más pecados». Ese debería ser el sentido básico. No deberían pensar: «Oh, pobre Jesús que sufrió por mí, pero ahora puedo seguir pecando».

Aceptamos a Jesús como saktyavesa-avatara, como una encarnación de Krishna. La Navidad debería ser una ocasión en la que recordamos las enseñanzas de Jesucristo, su misericordia y el sacrificio que hizo por nosotros. Y debemos proponernos ser mejores seguidores, ser mejores sirvientes de Dios y de Sus representantes, y de toda la humanidad y de todos los seres vivientes.

Janucá, en la tradición judía, es también una festividad importante que se celebra en esta época del año. Es una festividad de invierno, y el invierno es la estación oscura, cuando el sol se pone temprano y sale tarde. Janucá es la fiesta de las luces. Históricamente, el antiguo templo en Jerusalén fue requisado y profanado, pero después de un tiempo, con gran valentía y sacrificio, los héroes judíos, los macabeos, lo recuperaron. Pensaron en limpiar y purificar el templo para que fuera apto para la adoración del Señor, y su culto incluía una lámpara de aceite consagrado, que debía mantenerse encendida todo el tiempo. Pero cuando los macabeos recuperaron el templo, encontraron solamente un frasco del óleo sagrado, que alcanzaba para solo un día. Sin embargo, encendieron el candelabro del templo, la menorá, y, según la historia, el aceite ardió durante ocho días, hasta que pudieron conseguir más. Así, el milagro de Janucá es que el aceite purificado, que era para un solo día, ardió durante ocho días, el tiempo suficiente para producir más.

En sentido figurado, el templo es el corazón. Limpiar el templo significa limpiar el corazón de las muchas impurezas acumuladas por la asociación material. Esas impurezas incluyen la falsa identificación con el cuerpo, y los deseos materiales para la complacencia de los sentidos del cuerpo y de la mente, independientes de la sanción de Dios y del servicio a Dios. Y metafóricamente, la luz es conocimiento trascendental, o conciencia de Dios, que ilumina el corazón y disipa la oscuridad de la ignorancia.

Al igual que el año tiene sus ciclos, nosotros también pasamos por diferentes fases. Deseamos que siempre podamos ser plenamente conscientes de Dios, pero en la práctica podemos encontrar ciclos en nuestra vida espiritual, períodos de mayor devoción a Dios intercalados con períodos de mayor preocupación por otros asuntos. Y la fiesta de Janucá, el encender las velas o encender el candelabro, significa iluminar nuestros corazones con conciencia de Dios, con conciencia de Krishna: limpiar el templo del corazón y reavivar la luz de la conciencia de Dios, la devoción a Dios, dentro del corazón.

Pero necesitamos ayuda con actividades devocionales así, porque solos, cada uno de nosotros es bastante débil. Frente al mundo material, frente a maya, somos débiles y frágiles, y necesitamos el apoyo y la ayuda de otros devotos. Cuando una sola persona limpia el templo, el trabajo puede hacerse difícil, pero cuando los devotos limpian el templo juntos, el trabajo resulta mucho más fácil.

La más completa ciencia de la conciencia de Dios se presenta en el Srimad-Bhagavatam, que explica muy bien el proceso de limpieza del corazón:

srnvatam sva-kathah krsnah
   punya-sravana-kirtanah
hrdy antah stho hy abhadrani
   vidhunoti suhrt satam

«Sri Krsna, la Personalidad de Dios, quien es Paramatma [la Superalma] que se encuentra en el corazón de todo el mundo y el benefactor del devoto veraz, limpia el deseo de disfrute material del corazón de un devoto en el que se ha desarrollado el vivo deseo de oír Sus mensajes, los cuales son virtuosos en sí mismos cuando se oyen y se cantan como es debido».  (SB 1.2.17)

El Bhagavatam dice que escuchar los temas acerca de Krishna, de Dios —tal como estamos aquí escuchando el mensaje de Krishna—, es en sí mismo una actividad piadosa, una forma de servicio devocional. Sólo tenemos que abrir nuestros oídos al mensaje de Dios y nos volvemos piadosos (srnvatam sva-kathah krsnah punya-sravana kirtanah). Luego, hrdy antah stho hy abhadrani: las cosas inauspiciosas en el corazón —podríamos decir las impurezas en el corazón, nuestros malos pensamientos y deseos egoístas—, son limpiados. ¿De qué manera? Vidhunoti suhrt satam: el Señor mismo ayuda al devoto veraz a limpiar las impurezas, porque el Señor se encuentra en el corazón. Él ya está allí, pero debido a que el corazón está cubierto por la contaminación material, no podemos percibir la presencia del Señor; no podemos escuchar Su voz. Sin embargo, cuando mostramos nuestro deseo de escuchar el mensaje del Señor a través de nuestros oídos, el Señor, que habita dentro de uno, reciproca. Él ayuda a limpiar las impurezas del corazón para que podamos escucharlo allí, guiándonos. Y cuando nos entregamos al Señor y hacemos sacrificios por Él, Él provee ilimitado combustible para que mantengamos encendida la llama de la devoción de nuestro corazón.

Satam significa «devoto veraz». El devoto veraz es honesto en sus esfuerzos en la conciencia de Krishna. Aquel que es deshonesto hará un alarde de piedad o religiosidad, pero detrás de la fachada tendrá otros intereses y abrigará otras ambiciones. Pero el devoto veraz realmente desea entender la ciencia de Dios y servir al Señor y a todos los seres vivientes. Aunque puede ser débil, si es honesto en sus esfuerzos por escuchar los mensajes de Dios y aplicar los principios en su vida, incluso si no puede ejecutar las órdenes a la perfección, sigue siendo considerado satam, un devoto veraz. Y el Señor en el corazón, que actúa como el amigo bienqueriente del devoto veraz, limpiará el corazón de las impurezas acumuladas.

Vemos nuevamente lo importante que es la asociación, porque el proceso para limpiar el corazón implica escuchar los mensajes de Dios, y sólo en la asociación de devotos podemos recibir los mensajes correctamente. A través de escuchar, luego cantar y repetir lo que hemos escuchado, el corazón es limpiado por la gracia del Señor. Ceto-darpana-marjanam: al cantar los santos nombres de Dios y al escuchar las glorias trascendentales de Dios, el corazón es limpiado y la luz de la conciencia de Krishna allí arde con más intensidad. Se disemina por todo el cuerpo y luego emerge —a través de la piel, a través de los ojos y a través de todos los diferentes órganos sensoriales—. Brota sobre todo a través de la boca en forma de sonido trascendental, que proviene del corazón. Los mensajes que uno ha recibido a través de los oídos y que han entrado en el corazón, brotan nuevamente a través de la boca e irradian luz e iluminación por todo el mundo.

Esta noche apreciamos enormemente los esfuerzos de madre Urvasi, ya que ella trabaja con ahínco para crear una situación en la que todos podemos reunirnos y hablar acerca de Dios, escuchar acerca de Dios y recordar a Dios. Los días de observancia religiosa son ocasiones especiales en las que podemos reunirnos y recordar la aparición del Señor, la aparición o desaparición de grandes devotos, o grandes acontecimientos que tuvieron lugar en el servicio al Señor. Y cuando nos reunimos y escuchamos acerca del Señor, de los grandes devotos del Señor y del gran servicio y los milagros que tuvieron lugar en relación con el Señor, nos purificamos. Y nos iluminamos y regocijamos.

La paz en la Tierra y la buena voluntad hacia la humanidad realmente pueden lograrse mediante la conciencia de Dios. La Bhagavad-gita explica cómo podemos alcanzar la paz: primero hemos de reconciliarnos con Dios. Cuando restablecemos nuestra relación con Dios y experimentamos la paz y la amistad de Dios, podemos tener verdadera paz y amistad entre nosotros y ayudarnos mutuamente en nuestra relación con Él.

Srila Prabhupada dijo: «La conciencia de Dios está allí. Han comenzado las fiestas navideñas en vuestro país. En el mes de diciembre se realizan bonitas celebraciones. ¿Por qué motivo? Empezó con la conciencia de Dios. Jesucristo vino a dar conciencia de Dios, y estas festividades se celebran en relación con él. Puede haberse degradado en otra forma, pero el principio fue la conciencia de Dios. Ahora quizás se ha perdido, pero la gente no puede ser feliz sin revivir la conciencia de Dios. Puede tener un nombre diferente, “conciencia de Krishna”, pero significa conciencia de Dios. Eso es necesario. Deseamos amar a alguien; nuestro amor se perfeccionará cuando amemos a Krishna, o Dios. Eso es lo que estamos enseñando. Tratad de amar a Dios, y si amáis a Dios, si amáis a Krishna, automáticamente amáis a todos. Esa es la perfección del amor».

¿Hay alguna pregunta?

Invitado: Quiero preguntar qué piensa sobre una creencia que me planteo, que Jesús fue un maestro espiritual porque había alcanzado un nivel espiritual de conciencia, o ascenso, liberando los apegos de su ego y volviéndose transparente para Dios. Y que las declaraciones que se le atribuyen como «Nadie viene al Padre sino a través de mí», y «Yo soy el camino, la verdad y la luz», podrían referirse a la forma en que había alcanzado su nivel de maestría espiritual. Es decir, esas declaraciones podrían indicar que uno no puede ir al Padre de otra forma que no sea liberándose de los apegos del ego y creando esa transparencia con Dios. Entiendo que usted se refería a la necesidad de que un maestro espiritual ayude a alcanzar un nivel de ascendencia espiritual, pero ¿podría Jesús haber dicho: «Éste es el camino —la manera en que lo hice—»?

Giriraj Swami: Lo que dices puede ser cierto. De hecho, Srila Prabhupada solía describir al maestro espiritual como transparente. Para ser transparentes, debemos purificarnos de todas las impurezas materiales, y el nivel más sutil de contaminación material es el ego falso. No podemos ser transparentes a menos que nos liberemos del ego falso. Sin embargo, no aceptamos la idea de los impersonalistas de que abandonamos nuestro ego para fundirnos y volvernos uno con Dios. Más bien, aceptamos la instrucción de la Bhagavad-gita, de Jesucristo y otros teístas, de abandonar el ego falso, de abandonar la idea errónea de que «Yo soy el cuerpo, soy el Señor, soy el controlador, soy el propietario, soy el disfrutador», a favor del ego real, el verdadero entendimiento de que «soy el sirviente eterno de Dios». Sin duda, el maestro espiritual es el sirviente eterno de Dios, o Krishna, de manera que pueda representarlo adecuadamente y dirigir a otros hacia Él. Y sin duda, el proceso de abandonar el ego falso a favor del ego real, el proceso de servicio devocional, es el único proceso que nos llevará a Dios, que nos permitirá comprender plenamente que somos sirvientes eternos de Dios en vez de ser amos ilusorios del mundo.

Hare Krishna.

[Adaptación de una charla por Giriraj Swami, 17 de diciembre de 2000, Ojai, California]

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