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“Mister Cool” y otros relatos, por Aditya Dasi

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 Ofrenda de Vyasa-puja

Este escrito de breves historias es una ofrenda de Vyasa-puja a un querido hermano espiritual, Su Santidad Giriraj Swami, quien desinteresadamente ha dado cada aliento de su vida al servicio de las instrucciones de Srila Prabhupada construyendo este gran templo de Sri Sri Radha-Rasabihariji, ayudando así a Srila Prabhupada a salvar la vida espiritual de millones de personas de Bombay y de todas partes.

Introducción

Recientemente escuché a algunos devotos comentar que ahora Giriraj Maharaja manifiesta síntomas de ser muy avanzado, tal como que todo lo que él desea, sea para el bien de ISKCON, o para el bien de sus propios discípulos, o incluso para el bien de la humanidad, Sri Krishna lo cumple. Esta observación me hizo reflexionar sobre años pasados, y me planteé si en realidad hubo alguna vez en que Giriraj Maharaja no actuó en la plataforma de devoto puro. Con la mente cimentada en los pies de loto de Srila Prabhupada, siempre estuvo completamente desapegado de los asuntos mundanos y del concepto corporal de la vida. Aunque desapegado de la familia y amigos previos, él era al mismo tiempo bondadoso con ellos y un bienqueriente genuino. Siempre estuvo completamente entregado a Srila Prabhupada y podía entender, y así ejecutar, sus profundos deseos al dirigir el templo y a los devotos, y al predicar en Bombay y alrededor del mundo. Siempre fue un humilde sirviente de sus hermanos espirituales mayores sannyasis, ofreciéndoles todo respeto y ayudándoles de diferentes maneras cada vez que llegaban a Hare Krishna Land. Siempre fue experto y perfeccionista en todo lo que hacía.

Uno de los síntomas de alguien en la plataforma de brahma-bhuta es que está completamente libre de temor. Giriraj Maharaja lo mostró muchas veces, especialmente durante la demolición del templo y en el famoso caso del homicidio de Malhotra, así como en otras ocasiones. Su manifestación de ausencia de temor es muy asombrosa para una persona común.

Al recordar mi asociación con Giriraj Maharaja a lo largo de los años, veo que hay muchas experiencias que pueden ser instructivas, y por ello me gustaría compartirlas con vosotros. Como fui su secretaria por muchos años, vivimos juntos muchas diferentes situaciones, aunque no exactamente “juntos”, porque yo estaba siempre en el suelo mirando los pies de loto de una persona totalmente en sintonía con el corazón de Srila Prabhupada. Realmente no tengo ninguna cualificación para glorificar a un excelso devoto de esa índole, pero espero que estas palabras de agradecimiento inspiren a algunos de vosotros a tomar refugio en Su Santidad Giriraj Swami Maharaja.

 

El comandante del templo de Boston

Mi primera introducción a Giriraj Maharaja fue incluso antes de que lo conociera personalmente. Cuando estuve en el templo de Boston en 1972, los devotos allí me hablaron de un admirable brahmacari que había sido el comandante del templo. Él solía trabajar tanto durante todo el día  —haciendo personalmente mucho del servicio en el templo, además de salir a hacer sankirtana, supervisar las actividades del templo y ocupar a los devotos en servicio— que incluso a altas horas de la noche, a veces recién a las 11:00 de la noche cantaba los Gayatri mantras.

Aunque él había dejado Boston en 1970 para unirse a Srila Prabhupada en la India, los devotos de Boston no podían dejar de hablar de él y de sus maravillosas cualidades.

 

Hermosos ojos

Fui a la India en 1973, durante el tiempo en que Giriraj Maharaja estaba en Estados Unidos durante unos meses por motivos de salud. Cuando finalmente regresó a la India, me dijeron que yo iba a ser su secretaria. En aquellos días la verdad es que yo sólo quería regresar a Estados Unidos, y le rogué a Tamal Krishna Maharaja que me permitiera regresar.

Pero él simplemente me dijo: “¡Mira a Giriraj! ¡Mira sus hermosos ojos! Tiene unos ojos tan hermosos; es muy puro e inocente. Si te quedas aquí y le prestas servicio, te purificarás”. Así que pensé: “¡Sí, eso es lo que quiero! Realmente quiero purificarme”. De este modo Tamal Krishna Maharaja pudo convencerme para que me quedara en la India y fuera la secretaria de Giriraj Maharaja.

 

El perfeccionista difícil

Muy pronto después de convertirme en su secretaria, llegué a conocer algunas de sus grandes cualidades, en especial que él era perfeccionista en todo lo que hacía. Pero no era un perfeccionista ordinario. Era tan intenso que un día estuve analizando que debía haber diferentes categorías de perfeccionista: (1) el perfeccionista, (2) el super-perfeccionista, y (3) el perfeccionista difícil. Es casi imposible complacer al perfeccionista “difícil”. Sólo el estándar más alto y elevado de Vaikuntha puede satisfacer a una persona así.

Como ocurrió con las alfombras en las habitaciones de Srila Prabhupada. En una ocasión Matsya Avatar Prabhu visitó Hare Krishna Land, y Giriraj Maharaja lo llevó a un recorrido por las habitaciones de Srila Prabhupada. Matsya Avatar, que era un decorador profesional de interiores en Italia, dio algunas sugerencias sobre cómo hacer que las habitaciones fueran más atractivas, después de lo cual Giriraj Maharaja agregó unas hermosas y costosas alfombras a las habitaciones. Luego, al mirar el suelo de mármol, vio que el mármol estaba instalado en piezas. Así que Giriraj Maharaja alineaba el borde de las alfombras con las líneas donde se unían las piezas de mármol. Si una alfombra estaba incluso seis milímetros fuera de la línea, él no lo toleraba, y yo tenía que rectificarlo inmediatamente.

Otro ejemplo era que cada vez que él dictaba sus cartas e informes, escogía cada palabra cuidadosamente. La oración tenía que estar construida tan perfectamente que a veces él tardaba hasta veinte minutos en dictar una carta. Todo lo que hacía era perfecto. Así pasé muchos años tratando de servirle, recordando constantemente mi posición inferior.

 

¡Haz tus garabatos! 

Un día, poco después de convertirme en su secretaria, le dije a Giriraj Maharaja: “Sé taquigrafía, así que si quisieras dictar algunas cartas, podría tomar el dictado a mano”. Pensó en ello y más tarde me llamó a su oficina.

Cuando me vió escribir en taquigrafía por primera vez, admitió que nunca había visto a nadie escribir en taquigrafía. Y dijo: “¡Parecen garabatos!”. Y luego, cuando me llamaba solía decirme: “Bien madre Aditya, ven y haz tus garabatos. Me gustaría dictar unas cartas”.

 

 Los brahmanas de Hare Krishna Land

Cuando recién llegué a Juhu, los residentes locales me contaron una increíble historia sobre Hare Krishna Land. Parecía ser que había habido un pequeño templo de Sri Ganeshji y Hanumanji en ese terreno hacía unos cuatrocientos años atrás. Ahí vivieron cinco brahmanas que cuidaron de ese templo. Posteriormente llegaron unas autoridades gubernamentales extranjeras, se apoderaron por la fuerza de la propiedad, y obligaron a los brahmanas a que se fueran.

Los brahmanas maldijeron el lugar, diciendo que allí siempre habría disturbios. Y declararon que después de varios siglos ellos nacerían en países extranjeros y regresarían a este mismo terreno, lo recuperarían y cantarían los santos nombres de Dios aquí.

Cuando comenzaron las excavaciones para construir el nuevo complejo de ISKCON, en efecto, se descubrieron algunas piedras que demostraron que aquí hubo un templo. Así podemos ver que esa predicción se ha hecho realidad, y quizá Maharaja podría haber sido uno de esos brahmanas.

 

 La choza de chatai

Los primeros días de Hare Krishna Land fueron insoportablemente austeros. Los brahmacaris tenían que vivir en una choza de chatai situada en el Jardín de Gandhi en la parte posterior del Land. Esta choza también albergaba seis diferentes especies de ratas y serpientes, y había hormigas rojas que corrían por los cuerpos de los devotos durante la noche.

Además, el prasada no siempre era regular, y a veces durante semanas para comer sólo había arroz y dal. Ladrones atrevidamente entraban en la choza y robaban la ropa que los devotos habían dejado tendida en cuerdas. Cuando se colgaba la ropa para secar, nunca se sabía si más tarde aún estaría allí.

Pero Giriraj Maharaja nunca parecía estar preocupado en absoluto por todas esas dificultades corporales. Encontrándose a otro nivel, él iba todos los días al centro de la ciudad para predicar y regresaba por las tardes para administrar los asuntos del templo, manteniendo su entusiasmo para prestar servicio a pesar de todas las austeridades.

 

 El kit de prédica

En aquellos primeros días no teníamos más que promesas para dar a la gente a la que predicábamos. Después de un tiempo, conseguimos algunas fotos de diferentes templos, Deidades y actividades de ISKCON alrededor del mundo. Giriraj Maharaja obtuvo un hermoso álbum y arregló las fotos en cierto orden para la prédica. Llamó a ese álbum “el kit de prédica”.

Fue muy importante obtener ese primer álbum de fotos. Nos sentíamos muy contentos de poder mostrarlo, especialmente a los posibles miembros vitalicios. Finalmente podíamos mostrar a las personas algo de lo que Srila Prabhupada estaba haciendo en todo el mundo.

Pero incluso antes de tener ese kit de prédica, las cualidades de Giriraj Maharaja eran tan atractivas que podía robar fácilmente los corazones de todos, y de ese modo inscribir a muchos prominentes ciudadanos de Bombay en el programa de membresía vitalicia.

               Giriraj Das brahmacari y Yamuna Dasi

Canto de japa matutino

Incluso en los primeros días, cuando sólo había el pequeño templo de Sri Sri Radha-Rasabihariji, Giriraj Maharaja solía levantarse muy temprano antes del mangala-arati y cantaba sus rondas caminando alrededor de Hare Krishna Land. Cantaba con la voz tan fuerte que podíamos oírlo en nuestras habitaciones, y nos sentíamos avergonzadas de que él ya estuviera levantado y cantando mientras aún dormíamos. Pero entendíamos nuestra buena fortuna, porque escuchar a un devoto puro cantar japa a tempranas horas de la madrugada es muy auspicioso y purificante.

 

El suéter rojo

Giriraj Maharaja tenía un viejo suéter rojo con botones en la parte delantera, que llevó puesto durante muchos años en las caminatas de japa matutinas con Srila Prabhupada en Juhu Beach.

Era su único suéter en aquellos días, pero él era tan renunciado y desapegado que ese suéter se volvió famoso, y puede verse en muchas fotos tomadas mientras él estaba de pie o caminando en la playa con Srila Prabhupada.

 

Informes a Srila Prabhupada

A veces Giriraj Maharaja enviaba informes a Srila Prabhupada, pero después de que comenzó la construcción del nuevo templo, le enviaba informes regularmente sobre lo que estaba sucediendo en Hare Krishna Land. Pero una vez en la que no le había escrito durante un par de semanas, Srila Prabhupada le escribió diciendo: “¿Dónde está mi informe? Deberías escribir todas las semanas”.

Para prepararse para escribir a Srila Prabhupada, caminaba alrededor del terreno y cantaba muchas rondas —un mínimo de dos horas, pero en ocasiones durante muchas horas— y luego iba a su oficina, se sentaba tranquilamente y dictaba la carta, escogiendo cada palabra cuidadosamente. Al principio de la carta donde se dan los pranams, añadía un pensamiento especial, que siempre era muy hermoso y poético. Tamal Krishna Maharaja me dijo una vez que Srila Prabhupada disfrutaba de las cartas de Giriraj Maharaja, y que disfrutaba especialmente de las líneas adicionales que siempre escribía al comenzarlas.

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 El apartamento para visitantes VIP

Antes de que se construyeran el templo y la casa de huéspedes, Giriraj Maharaja renovó un apartamento en el bloque E en Hare Krishna Land, y lo decoró muy bien para alojar a los visitantes importantes.

Unos meses más tarde, sus padres vinieron a visitarlo, y Giriraj Maharaja los acomodó en ese apartamento. Un día, mientras Giriraj Maharaja subía por las escaleras (yo estaba caminando por ahí), su madre salió del apartamento y, al verlo, inmediatamente lo abrazó y lo besó en la mejilla. Él dio una mirada muy sorprendido y dijo: “¡Oh, mamá!”.

 

 El néctar de la devoción

En una ocasión, Giriraj Maharaja estableció que todos los devotos debían leer El néctar de la devoción. Pero como en esos días había muy pocos devotos y tanto servicio que hacer, en realidad nadie tenía tiempo. Así que ideó el plan de que durante la hora de tomar prasada para desayunar alguien leería algunas páginas del libro, y al día siguiente después de tomar prasada él haría unas cuantas preguntas sobre la lectura del día anterior. Se daba un premio a la persona que pudiera responder mejor a las preguntas.

Esto fue bien durante un corto período, pero cada día, sin falta, el mismo devoto respondía todas las preguntas mejor que los demás. Así que todos los devotos se desanimaron, y poco a poco el programa fue descontinuado.

 

 Debates trascendentales

En otra ocasión, Giriraj Maharaja ideó un plan para presentar la filosofía de la Bhagavad-gita mediante la representación de un debate trascendental todos los domingos, para beneficio de los visitantes del programa dominical. Había dos lados: los mayavadis y los devotos, o a veces los demonios y los devotos. Sin embargo, Giriraj Maharaja era tan inteligente que cuando desempeñaba el papel del devoto derrotaba, sin lugar a dudas, la filosofía del mayavadi. Pero cuando desempeñaba el papel del mayavadi derrotaba, sin lugar a dudas, al devoto. Si él era el demonio, derrotaba al devoto. Cualquiera fuera el papel que desempeñara, ¡nadie podía derrotarlo!

Después de un tiempo esto resultó vergonzoso y frustrante para los otros devotos que él siempre derrotaba, así que poco a poco esa presentación fue suspendida.

 

¡No os metáis con ESE brahmacari!

Pasaron algunos años, y en 1979 fui a Estados Unidos por tres semanas. Durante ese tiempo conocí a mi hermano espiritual Adi Keshava Prabhu. Al contar la historia de cómo se hizo devoto, Adi Keshava dijo que él y sus amigos solían ir al Boston Commons (un gran parque en el centro de Boston) todos los días después de ir la universidad, y que a veces veían ahí al equipo de sankirtana. A ellos les gustaba hostigar a los devotos llamándolos con palabras ofensivas, imitándolos, arrojándoles objetos, y haciendo otras cosas.

Pero había un brahmacari que no podían hostigar. Adi Keshava Prabhu contó que le dijo a sus amigos: “¡Mirad a ese brahmacari! No tratéis de acosarlo; él es demasiado juicioso. ¡No os metáis con él! No podéis hostigarlo”. Así que si ese brahmacari en particular estaba allí, ese día no los molestaban. Por supuesto, sabéis quién era ese brahmacari.

 

 Obras de teatro

En ocasiones, en el mandap del pequeño templo los devotos representaban obras de teatro del Krishna lila, o historias como “El barquero y el erudito”, “El pájaro en la jaula”, y otras obras de teatro. Giriraj Maharaja  solía ser uno de los actores.

En 1978 o 1979, después de la inauguración del gran complejo, él, Amoghalila y otros devotos representaban obras de teatro en el nuevo auditorio, que a los visitantes les gustaba mucho. Incluso si se presentaba la misma obra de teatro dos domingos seguidos, a los espectadores les encantaba volver a verla. Y les impresionaba ver que los líderes del templo representaban obras de teatro.

 

 Ropa karmi

Aunque Srila Prabhupada viajó a muchos diferentes países, siempre vistió solamente ropa devocional, y también todos sus discípulos. Pero algún tiempo después de que Srila Prabhupada se fue de este mundo, algunos sannyasis empezaron a usar ropa karmi para volar al extranjero.

En una ocasión Giriraj Maharaja iba a volar fuera de la India y necesitaba una gorra para cubrir su cabeza recién afeitada. Un devoto fue por toda la ciudad de Bombay buscando una gorra adecuada, pero no pudo encontrar nada, así que Maharaja terminó usando una gorra de cricket, que se veía muy gracioso con su otra ropa (una camisa y pantalones de estilo norteamericano).

En otra ocasión Giriraj Maharaja tenía que ir a Pakistán, así que el Sr. Asnani (un abogado de Bombay que ayudó a Srila Prabhupada en los primeros días) le ayudó a que le cosieran uno o dos trajes de safari.

Era divertido para nosotros ver a Maharaja usar ropa karmi en esas ocasiones. Maharaja salía de su oficina y todos los devotos lo rodeaban, mirando y haciendo un esfuerzo por no reír. Nos sentíamos tímidos al verlo vestido con esa diferente ropa.

 

No secretaria

Una vez, Kirtanananda Swami vino a Bombay y le dijo a Giriraj Maharaja que no debería tener una secretaria. Inmediatamente Maharaja llamó a Mukul, un joven de Allahabad que era un mecanógrafo profesional. Cuando Mukul llegó de Allahabad, Maharaja entró en mi oficina y me dijo: “Madre Aditya, ahora Mukul será mi secretario y vendrá a la oficina para hacerse cargo a las 11:00 de la mañana”.

Así que con sólo una hora de aviso previo, tuve que mover mi escritorio, almirah y otro material de oficina al vestíbulo frente a la oficina de Gopal Krishna Maharaja, ya que no tenía ningún otro lugar donde ir. Luego, después de unos cinco días, Maharaja me llamó a su oficina y dijo con suavidad y dulzura: “Madre Aditya, Mukul no puede hacer el trabajo, así que nos gustaría que muevas todo de nuevo a tu oficina”.

 

El caso de glicerina

Un día, poco después de la inauguración del nuevo templo, alrededor de 1979, mientras yo estaba mecanografiando en mi nueva oficina, que se encontraba en el pasillo frente a la oficina de Giriraj Maharaja, Maharaja pasaba por ahí y echó un vistazo. Justo en ese momento yo estaba aplicándome en las manos una loción que contenía agua de rosas y glicerina (era común hacerlo, porque el aire de Bombay se vuelve muy seco en la temporada seca).

Se quedó allí de pie en la puerta de la oficina y preguntó: “¿Qué estás poniéndote en las manos? Cuando se lo dije, simplemente alzó ligeramente las cejas y se fue. Hasta el día de hoy no me atrevo a volver a usar algo así.

 

 “Mister Cool”

En la época en que éramos adolescentes en Estados Unidos, una de las cualidades más veneradas que alguien podía tener era ser “Mister Cool” en todo momento, pero especialmente en situaciones tensas o adversas. Giriraj Maharaja era sin duda una persona que nunca se ponía nervioso o emotivo, sino que podía mantener la compostura en toda circunstancia.

Pudimos ver esta gran cualidad suya en especial en 1978, durante el caso de un asesinato que tuvo lugar frente al templo, y en el que algunos de los inquilinos trataron de acusar a los devotos de estar involucrados. La policía llegó y empezó a arrestar a algunos devotos; impidieron a los devotos salir del complejo y se llevaron pasaportes. Fuera de la entrada de la casa de huéspedes se congregaron dos o tres mil personas enojadas que trataban de entrar. La multitud gritaba: “¡Giriraj vete a casa! ¡Yanqui vete a casa!”. Y parecían estar realmente determinadas a sacar a Giriraj Maharaja de la India. Pero Maharaja, manteniendo la cabeza fría, simplemente tomó el teléfono y empezó a llamar a algunos de sus amigos que desempeñaban altos cargos políticos. Finalmente, después de varias horas tensas, el ministro jefe envió a doscientos soldados del ejército hindú, armados con rifles, para proteger a los devotos de Hare Krishna Land.

Otro ejemplo de ser “Mister Cool” fue en relación a que teníamos un hermano espiritual que era el presidente del templo de Calcuta, y que había aprendido a dar maldiciones. Además tenía un carácter explosivo, por lo que en varias ocasiones maldijo a varios devotos por haber hecho algo que no le había gustado. Pero un día, mientras visitaba Hare Krishna Land, se enojó con Giriraj Maharaja y lo maldijo que su gestión fallaría y el templo se endeudaría mucho. Sin embargo, a Maharaja no le preocupó en absoluto, siguió con su servicio y como de costumbre se mantuvo como “Mister Cool”.

Después de un par de meses recibimos la noticia de que este hermano espiritual, por alguna razón desconocida, ya no podía recaudar fondos y su templo había incurrido en una gran deuda. Más tarde escuchamos que Srila Prabhupada había dicho que las maldiciones de un devoto funcionan, pero que si se intenta maldecir a un devoto puro, regresa a quien maldice.

 

Podríamos seguir hablando de una personalidad poco frecuente como Giriraj Maharaja durante horas. Para concluir, me gustaría humildemente expresar mi gratitud y aprecio por la manera en que él siempre cuidó tan bien de mí y de otros devotos que estábamos a su cargo en aquellos primeros días. Él era sumamente bondadoso y generoso, siempre se preocupaba por nosotros y desinteresadamente hacía todo lo que estaba a su alcanze para servir a los devotos de acuerdo a sus necesidades, a veces a costa de su propia salud y bienestar.

Espero que este pequeño relato de mis días con Giriraj Maharaja le de un poco de dicha, y quizá también le provoque unas risas.

Vuestra sirvienta,
Aditya dasi