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Apreciando a madre Aditya

Mother AdityaAyer, en Ekadasi, Aditya dasi dejó el cuerpo en Sri Vrindavan dhama, mientras un devoto cercano le cantaba en el oído. Ella era un alma pura que estuvo consagrada al sincero servicio de Srila Prabhupada y a sus Señorías durante los últimos cuarenta y cinco años. Fue nuestra secretaria en Juhu, y después de la partida de Prabhupada prestó un maravilloso servicio en sus habitaciones. Para asistirme con la prédica incluso visitó Pakistán, donde fue muy querida y apreciada por las damas del lugar. Más tarde, cuando no pude entrar a la India debido a problemas de visado, se trasladó a Vrindavan para servir a Prabhupada allí. En los últimos días ella se encontraba enferma y deseaba dejar el cuerpo en Ekadasi, y Prabhupada cumplió su deseo. Sentimos su separación, pero nos consuela saber que ella se ha ido a continuar su servicio a él ya sus Señorías en una mejor situación. Estoy orando por ella, y recuerdo la descripción del Sri Caitanya-caritamrta de la ceremonia fúnebre de Haridasa Thakura: “A continuación, Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió de todos los devotos, y Él mismo, con sentimientos mixtos de felicidad y aflicción, fue a descansar”.

Hare Krishna.

En humilde servicio,
Giriraj Swami

La divina desaparición de Srila Haridasa Thakura, 15 de septiembre, Houston

Giriraj Swami leyó y habló del Sri Caitanya-caritamrta, Antya-lila, Capítulo 11.

lord-chaitanya-carrying-haridasa-thakura-sep-15Haridasa Thakura dijo: “Desde hace mucho tiempo, tengo un deseo. Creo que Tú, mi Señor, pronto pondrás fin a Tus pasatiempos en el mundo material. Deseo que no me hagas ver ese capítulo final de Tus pasatiempos. Por favor, antes de que llegue ese día, haz que mi cuerpo caiga en Tu presencia. Deseo llevarme Tus pies de loto al corazón y ver Tu cara de luna. Con la lengua cantaré Tu santo nombre: ‘¡Sri Krsna Caitanya!’. Ése es mi deseo. Por favor, permíteme abandonar el cuerpo de ese modo. ¡Oh, muy misericordioso Señor!, si por Tu misericordia es posible, concédeme ese deseo, por favor. Que este cuerpo de bajo nacimiento caiga ante Ti. Es la perfección de todos mis deseos, y Tú puedes hacerla posible”.

Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: “Mi querido Haridasa, Krsna es tan misericordioso que considera un deber cumplir todo lo que tú deseas. Pero Mi felicidad se basa por completo en tu compañía. No está bien que te vayas y Me dejes a Mí aquí”.

Tomándose de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu, Haridasa Thakura dijo: “¡Mi Señor, no crees una ilusión! ¡Aunque yo sea tan caído, Tú, ciertamente, debes concederme esa misericordia! Mi Señor, hay muchas personalidades respetables, millones de devotos, que son dignos de sentarse en mi cabeza. Todos ellos Te asisten en Tus pasatiempos. Mi Señor, ¿qué se pierde si muere un insecto insignificante como yo? ¿Qué se pierde en el mundo material si muere una hormiga? Mi Señor, Tú siempre eres afectuoso con Tus devotos. Yo no soy más que un devoto de imitación, pero no obstante deseo que satisfagas mi deseo. Eso es lo que espero”. (Cc Antya 11.31-42)